jueves 17 de enero de 2008
Si. He/hemos practicado con música china, música clásica, folclore, música contemporánea, acompañados por músicos que improvisaban... y también en silencio.
Algunas personas se han acercado, cuando practicábamos en el parque a preguntar: ¿y la música? ¿que baile hacen? ¿es danza de algún pueblo originario?
El tai chi tiene su ritmo, yin-yang, vacío lleno, a veces rápido, otras lento, a veces va otras vuelve, sube una mano y baja la otra, mira a la derecha y se mueve a la izquierda...
Es una coreografía, una sucesión de movimientos más o menos sistematizados plausible de variaciones. Si se practica en grupo, todos danzan al unísono, siguiendo un pulso grupal. Si se practica individualmente uno sigue su corazón, sus propias ganas, inventando nuevas coreografías, firuletes de un baile.
Así como la música es alma que se escucha, el tai chi chuan es alma que se mueve.
Según las estaciones del año, las estaciones del espíritu… uno tiene ganas de moverse rápido o poquito o amplio o… y eso se manifiesta exteriormente. El mismo gesto de un brazo puede parecer un ganso que toma vuelo pesadamente o un feroz latigazo.
Siempre que se practica o se mira hacerlo hay algo que cautiva: su gracia, su completud, su armonía. Este aspecto estético no invalida su naturaleza marcial ni sus atributos para la salud.