viernes 17 de agosto de 2007
La digestión implica una descomposición de los alimentos en moléculas de tamaño aprovechables por las células: hidratos de carbono, grasas, proteínas, pro-vitaminas.
Hay tres tipos de procesos digestivos en el organismo. Uno a continuación del otro. El primero se produce en la boca, al masticar, el segundo en el estómago y el último en el intestino, cada uno continúa con lo que queda y puede del anterior.
El primer proceso implica la trituración y la insalivación de los alimentos.
La trituración aumenta la superficie de contacto del alimento con las encimas de la digestión, con lo que se hace mas eficiente, y la insalivación permite la degradación de las cadenas largas de fibras y azúcares que se continúa maas adelante. Si esta transformación no se completa no se vuelve a realizar y entorpece los siguientes cambios que sufren los alimentos tanto en el estómago como en los intestinos, también la asimilación de los nutrientes por parte de las células resulta ineficiente.
Que un bocado se convierta en partículas de menor tamaño que una célula, y que ésta las pueda aprovechar como materia prima para su metabolismo, requiere de una gran cantidad de reacciones químicas y procesos fisiológicos detallados en muchísimos libros.
Antiguos maestros decían: “Masticar los líquidos y beber los sólidos”, con esto hacían referencia a insalivar los líquidos y hacer papilla los sólidos de tanto masticarlos.
También las abuelas insistían en masticar mucho y con la boca cerrada, que además de las buenas costumbres, este hábito nos evita tragar aire.
Los odontólogos insisten con una buena dentadura, una buena mordida, por que saben los trastornos que pueden sufrir los pacientes de no ser así.
Algunos estudios, que los laboratorios farmacológicos desacreditan por las pérdidas que ocacionarían en sus ingresos, plantean que la mitad de los obesos recuperarían su peso ideal si masticaran correctamente, y que de igual forma disminuirían en un gran porcentaje otras enfermedades como el colesterol, la hipertensión, la diabetes, los problemas gastrointestinales (acidez, constipación,...) y dolores de cabeza (por la acumulación de toxinas de una mala digestión).
Quizás disfrutar de la buena comida no sea devorar grandes y complicados platos, sino saborear alegremente cada pequeño bocado.
Hay tres tipos de procesos digestivos en el organismo. Uno a continuación del otro. El primero se produce en la boca, al masticar, el segundo en el estómago y el último en el intestino, cada uno continúa con lo que queda y puede del anterior.
El primer proceso implica la trituración y la insalivación de los alimentos.
La trituración aumenta la superficie de contacto del alimento con las encimas de la digestión, con lo que se hace mas eficiente, y la insalivación permite la degradación de las cadenas largas de fibras y azúcares que se continúa maas adelante. Si esta transformación no se completa no se vuelve a realizar y entorpece los siguientes cambios que sufren los alimentos tanto en el estómago como en los intestinos, también la asimilación de los nutrientes por parte de las células resulta ineficiente.
Que un bocado se convierta en partículas de menor tamaño que una célula, y que ésta las pueda aprovechar como materia prima para su metabolismo, requiere de una gran cantidad de reacciones químicas y procesos fisiológicos detallados en muchísimos libros.
Antiguos maestros decían: “Masticar los líquidos y beber los sólidos”, con esto hacían referencia a insalivar los líquidos y hacer papilla los sólidos de tanto masticarlos.
También las abuelas insistían en masticar mucho y con la boca cerrada, que además de las buenas costumbres, este hábito nos evita tragar aire.
Los odontólogos insisten con una buena dentadura, una buena mordida, por que saben los trastornos que pueden sufrir los pacientes de no ser así.
Algunos estudios, que los laboratorios farmacológicos desacreditan por las pérdidas que ocacionarían en sus ingresos, plantean que la mitad de los obesos recuperarían su peso ideal si masticaran correctamente, y que de igual forma disminuirían en un gran porcentaje otras enfermedades como el colesterol, la hipertensión, la diabetes, los problemas gastrointestinales (acidez, constipación,...) y dolores de cabeza (por la acumulación de toxinas de una mala digestión).
Quizás disfrutar de la buena comida no sea devorar grandes y complicados platos, sino saborear alegremente cada pequeño bocado.
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