domingo 9 de septiembre de 2007
El siguiente texto es el comentario de una practicante de tai chi chuan... juzguen ustedes mismos...
Próxima a cumplir 57 años recibí el diagnóstico de SFC, lo que daba explicación a los dolores musculares que me aquejaban y que impidieron continuar con la práctica del yoga, entonces realicé aqua gym y también concurrí a un gimnasio terapéutico. Con ambas prácticas pocos eran los resultados que se hacían evidentes, a pesar de mis esfuerzos.
En febrero de 2006 comencé a asistir a clases de Taichi. ¡Duros comienzos los míos!, debía interrumpir la práctica, quedando extática y aún sentada a causa del dolor y/o la fatiga. Lentamente fui captando los ejercicos y la intención de los movimientos, cuando conseguía hacerlos precibía su armonía y grande era el gusto que me producía realizarlos.
Lentamente fui incrementado fuerzas y consiguiendo bienestar, energía y conciencia de la musculatura y la postura de mi cuerpo.
Hoy, año y medio después, puedo asegurar que taichi concurre en gran medida a la recuperación que voy logrando; desarrollé mi gusto por practicarlo y asistir a clases es motivo de placer y alegría.
Raquel
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