jueves 28 de agosto de 2008
Tai Chi Chuan, arte marcial
Es lo que más se conoce de él, además de sus beneficios psicofísicos. Aunque no tanto sus principios
Algunos maestros actuales plantean que ya no se practica para el enfrentamiento cuerpo a cuerpo, sino para combatir los males internos. Yo prefiero decir para trabajar las energías internas.
Es considerado un arte marcial interno: desarrolla la energía interna del ser; no tiene un entrenamiento duro de las destrezas corporales o la fuerza muscular. Se puede decir que es “mas vale maña que fuerza”
Trabaja desviando los ataques. Las artes marciales externas buscan romper el ataque. Esto no quiere decir que no pueda lastimar, recordemos que es un arte marcial… por lo tanto es posible sólo esquivar al oponente hasta que quede exhausto pero también es posible dañar una articulación, lastimar un ojo o quebrar un brazo… los movimientos circulares permiten absorber la energía proyectada por el oponente y transformarla en un movimiento que lo perjudique.
El grado de receptividad que se desarrolla permita “anticipar” el movimiento. No es adivinar. El cuerpo siente, detecta hacia donde es conducido y reorganiza la “respuesta” más económica, la postura de mejor rendimiento. El cuerpo percibe y actúa sin intervención de la mente pensante. Racionalizar una respuesta tarda demasiado tiempo.
En esta práctica no cabe otra posibilidad que “ensayo y error”, de la misma manera que los bebés aprenden a caminar cayéndose muchas veces o quedándose parados temblorosos hasta mover una pierna y luego la otra. Se repiten los ejercicios una y otra vez hasta dejarlos despojados de todo gesto superfluo e innecesario, hasta reducirlos a la mínima expresión, acciones suaves, dúctiles, maleables, fluidas.
Es lo que más se conoce de él, además de sus beneficios psicofísicos. Aunque no tanto sus principios
Algunos maestros actuales plantean que ya no se practica para el enfrentamiento cuerpo a cuerpo, sino para combatir los males internos. Yo prefiero decir para trabajar las energías internas.
Es considerado un arte marcial interno: desarrolla la energía interna del ser; no tiene un entrenamiento duro de las destrezas corporales o la fuerza muscular. Se puede decir que es “mas vale maña que fuerza”
Trabaja desviando los ataques. Las artes marciales externas buscan romper el ataque. Esto no quiere decir que no pueda lastimar, recordemos que es un arte marcial… por lo tanto es posible sólo esquivar al oponente hasta que quede exhausto pero también es posible dañar una articulación, lastimar un ojo o quebrar un brazo… los movimientos circulares permiten absorber la energía proyectada por el oponente y transformarla en un movimiento que lo perjudique.
El grado de receptividad que se desarrolla permita “anticipar” el movimiento. No es adivinar. El cuerpo siente, detecta hacia donde es conducido y reorganiza la “respuesta” más económica, la postura de mejor rendimiento. El cuerpo percibe y actúa sin intervención de la mente pensante. Racionalizar una respuesta tarda demasiado tiempo.
En esta práctica no cabe otra posibilidad que “ensayo y error”, de la misma manera que los bebés aprenden a caminar cayéndose muchas veces o quedándose parados temblorosos hasta mover una pierna y luego la otra. Se repiten los ejercicios una y otra vez hasta dejarlos despojados de todo gesto superfluo e innecesario, hasta reducirlos a la mínima expresión, acciones suaves, dúctiles, maleables, fluidas.
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